“Los hay de dos clases, ladrones aficionados que destrozan la máquina tragaperras y profesionales que la abren sin causarles ningún daño”, afirman en la APMR (asociación provincial de máquinas recreativas), desde donde se lanza la voz de alarma ante el incremento de robos que están sufriendo. Los ciudadanos Sorin S., Catailin P., Vaeceslav M. y Lilian G. deben ser de los profesionales, pues robaron en Cazorla y La Loma cuatro tragaperras en las mismas narices del dueño del bar o salón y sin causarles un rasguño, por lo que han sido condenados a penas de entre dos y un año de cárcel.
No tendrán que cumplirla, en principio, porque se les ha concedido la suspensión de la pena a condición de que no delincan en los próximos cinco años. Los cuatro rumanos admitieron que «de común acuerdo» se pusieron manos a la obra para desvalijar máquinas tragaperras en bares.
El 14 de agosto de 2026 a las once de la mañana entraron en el bar Mari de Cazorla.
Mientras unos mantenían a la propietaria distraída en la barra pidiéndole consumiciones, otro de ellos forzaba la cerradura de la puerta trasera de la máquina, manipulando a continuación el mecanismo que distribuye los premios y el cambio, obteniendo una cantidad aproximada de 565 euros. En ese asalto fueron reconocidos como autores Sorin, Catalin y Vesceslav.